
(De mi anterior blog):
La Ciencia Ficción ( o Science Fiction, o Sci-Fi para los foreros) es un género que me maravilló cuando descubrí la Fundación, y sus libros, de Isaac Asimov. Para mí sigue siendo la mayor obra de la Sci-Fi, y podéis encontrar sus volúmenes en cualquier librería. Otra gran obra ha sido la tetralogía de Hyperion, que también es fácil de comprar y sobre la cual escribí no muchas entradas ha. Hace poco leí un libro de Sci-Fi conocido como Playa de Acero, pero la verdad es que me resultó un tostón tan intelectual como interminable.
Hace poco leí y finalicé Pórtico, ganadora de, entre otros, los premios Hugo y Nébula, los más reputados dentro de la Sci-Fi (el Nébula es como el Oscar de la literatura de ficción), en el mismo año, hito conseguido pocas veces.
En primer lugar, decir que si nunca habéis leído este género, Pórtico supone un excepcional e insuperable punto de partida, ya que a diferencia de la Fundación o Hyperion, Pórtico es tan sólo un corto libro que no requiere de leer sus continuaciones para obtener mayor belleza.. Para los que abordéis ya el género, os lo recomiendo encarecidamente. Y para quien lo haya leído, sólo intentar transmitirle la cómoda complicidad de los marineros veteranos que, sonriéndose entre sí, contemplan al marinerito pijo y novatillo echar la madre de toda las potas en su primer viaje en alta mar.
En un futuro indeterminado, pero próximo a nosotros culturalmente, se descubre un Pórtico, un asteroide en el cual los Heeches, extraterrestes, han dejado herramientas y naves, para luego irse. Nadie sabe por qué. Se investigan las naves y se descubre que tienen itinerarios prefijados (que si se varían provocan una explosión, o peor). Así que el negocio consiste en asistir a un curso acelerado, y montar en una Uno, una Tres o una Cinco (dependiendo de la capacidad de tripulación) para activar el vuelo, volar, y volver a casa. Cualquier descubrimiento se paga millonariamente, pero claro, los vuelos no son seguros. Muchos mueren al aparecer al lado de una Supernova, otros mueren de hambre tras ni siquiera llegar a su destino. Es una lotería, que te atenaza el cuello cual espíritu Heeche.
Y la gracia es esa, ver cómo nuestro protagonista se acerca a Pórtico y va conociendo personajes, mientras se va metiendo en el mundo del explorador, siempre con miedo a hacer una apuesta que pueda resultar acabar en un agujero negro, o bien volver con diez millones de dólares.
El libro se va dividiendo en capítulos, con dos temáticas. En una, vemos al protagonista comenzando su andadura desde las Minas de Alimentos hasta Pórtico. En otra, el protagonista, ya en un momento muy futuro, le cuenta a un psiquiatra mecanizado cómo se siente, desvelando detalles del pasado (presenta en la otra temática).
El libro, corto y fascinante, va enseñando detalles, como unos aterradoramente reveladores cuadros que van interrumpiendo la temática Presente, mostrando detalles de conversaciones de los Profesores, sobre los viajes acontecidos, y en resumen, motivando la esencia de Pórtico: el miedo a lo desconocido.
Otro maravilloso detalle es que es un libro escrito hace 30 años, que no ha envejecido nada.
Un libro que te abraza y no te suelta, hasta que te das cuenta que estás enganchado completamente a la magia de Pórtico. Una obra maestra que no pararé de recomendar.
http://es.wikipedia.org/wiki/P%C3%B3rtico_(novela)

Tras el incierto horizonte ( **** )
Con infinita felicidad descubrí en mi librería local la segunda y tercera parte de la historia de los Heeches. Ya me he acabado la segunda, y voy como un poseso a leer la tercera.
El estilo de la novela varía. Ya no hay el misterio y la intranquilidad de saber a qué se atienen los prospectores al hacer viajes a Pórtico. Ya no hay esa dualidad en los temas, separando momentos distintos del tiempo. Ya no hay esos deliciosos carteles con noticias del mundo Heechee.
Aún así, el estilo se aleja del purismo de la ciencia ficción y se adentra en el estilo novelista y narrativo, y con un excelente resultado.
La historia sigue donde se quedó la otra vez, con una nueva misión importantísima para Robin, dueño de las investigaciones de los Heeches. La misión consiste en entender el funcionamiento de la Fábrica Alimentaria, capaz de reciclar asteroides para procesarlos en comida, de forma casi infinita. A la vez, nuevos descubrimientos sorprendentes irán influyendo sobre Robin, que comenzará a pensar en la utilidad de dichos descubrimientos, acercándose al final a conclusiones acertadas y espeluznantes.
No digo más que el último capítulo se titula “Adónde fueron los Heechees”.
En resumen, si no tiene las cinco estrellas es porque ha perdido algunos pequeños detalles: el clima de tensión exploratoria espacial, esos cuadros complementarios, el clima puro sci-fi. Pero sigue estando muy bien, y se agradece también el cambio de estilo. Si leíste la primera parte necesitas seguir leyendo si quieres saber qué son los Heechees, qué se proponen, y sobretodo, si hay algo más

El Encuentro ( *** )
La saga sigue con la historia fecundada en la segunda parte, y a pesar de que se van resolviendo misterios (¿Qué son los Heechees?, ¿por qué se fueron?) la novela va decayendo poco a poco.
Un pesadísimo clon holográfico se encarga del papel principal de la novela, incluso añadiendo pequeños cuadritos al estilo de la primera parte.
Me la he ido leyendo al final casi sin ganas, porque aunque es verdad que se desvelan cosas muy importantes (se resuelve la situación con Klara, el amor perdido de Robin, se produce el primer encuentro Heechee-Humano) el texto ha perdido ya completamente el estilo Sci-Fi para adentrarse en la narrativa más usual.
No sé, algo le ha fallado, aunque claro, la diferencia entre la primera y la tercera es de casi diez años.
En resumen, un buen libro, entretenido, pero algo cansado de leer (no puede dejar de recordarme algo a las nuevas partes de la Fundación, herejía consumada, ains) y que sólo debería tener interés si quieres saber cómo se desvela el misterio de los Heechees (misterio resuelto por cierto de forma anodina).