
En la época centrista de Aznar, cuando aún las Azores no eran sino una pesadilla por ocurrir, el Post Felipismo seguía candente de muchas formas.
Por ejemplo, nombró ministro de Defensa a Eduardo Serra, hermano del mismo Narcís Serra que curiosamente sería también ministro de Defensa con González.
Se echó atrás por ejemplo al permitir que los papeles del CESID, claves en la trama de espionaje gubernamental de González, se pudieran usar legalmente.
También permitió la salida inmediata de Corcuera y Barrionuevo, gestores de los G.A.L (junto al Señor X).
También en esa época ocurrió la conspiración contra Pedro J.
En resumen, el felipismo aún debía ser suplantado por el zapaterismo, y seguía vigente la gran empresa socialista que era y es PRISA, monopolio que dominaba y domina desde editoriales (Santillana) hasta canales de televisión (Cuatro, antes Canal Plus) pasando por radios (40 principales, la SER) o periódicos (El País) y me dejo mucho.
Precisamente uno de los errores de Aznar fue “pactar” con PRISA para dejarla a su aire, a pesar de las numerosas ilegalidades que la rodeaban, como cierta compra de Antena 3 Radio.
El dueño de ese monopolio era Jesús de Polanco, fallecido ya hace un tiempo.
Y cuando, todavía con ese postfelipismo candente, a un juez se le ocurrió llamar a Don Jesús del Gran Poder para hacerle declarar, y encima ponerle una fianza de un millón de pesetas de fianza, impidiéndole salir del país, Jesús no pudo controlar sus emociones.
Un niñatillo, en este caso el Juez Gómez de Liaño, nada menos que le implicaba en estafa mediante Sogecable, una empresa relacionada de forma nuclear con PRISA.
Don Jesús no podía permitirlo. Tras los descubrimientos de El Mundo, era un sentimiento generalizado el que había un sector de la sociedad que estaba empeñado en acabar con Felipe González y con PRISA, aunque sea un eufemismo.
Ese sentimiento hizo pensar a Don Jesús, que si Gómez de Liaño se atrevía a juzgar al empresario más importante del siglo XX en España, era porque seguía esa línea conspiratoria.
No sólo se cerró el caso en falso, sino que logró que Gómez de Liaño fuera removido del caso e incluso juzgado por prevaricación (actuar erróneamente aún a sabiendas de hacerlo) contra él.
El Supremo estuvo de acuerdo con Don Jesús y Liaño vio como acababa su carrera en la Audiencia Nacional por atreverse a juzgar a la persona más poderosa del país.
Curiosamente, la Sala que lo juzgaría estaría formada por los mismos tres jueces que votarían a favor de liberar a Barrionuevo y Corcuera en una consulta judicial anterior. Qué casualidad, vaya por dios.
Exonerado en 2000, Liaño se apartó de la alta Justicia y comenzó a trabajar de simple abogado, pero él pensaba que España se había equivocado con él, que si pensaba que el hombre más influyente de España había sido capaz de estafar veintidós mil millones de pesetas, tenía que atreverse a juzgarlo por muy influyente que fuera.
Así que ni corto ni perezoso, denunció a la Justicia Española ante la Corte de Estrasburgo.
Y así, trece años después de que fuera enormemente criticado, vilipendiado, tratado como basura, humillado en todas las tertulias PRISAicas, y finalmente apartado de la carrera judicial por atreverse a juzgar al Gran Señor, la Máxima Autoridad de la Justicia Europea le acabaría diciendo a España, y al denunciante, que es precisamente lo que hizo lo que se debiera haber hecho.
Felicidades, Javier, por esa palmada en la espalda de la Señora Justicia.
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/07/22/espana/1216720412.html
pd: la noticia fue portada en los medios que siempre defendieron el que Liaño actuara correctamente. En El País la noticia salió en la página veintitantos, junto a una noticia sobre avances médicos en el cáncer y nuevos métodos en la NASA.